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Dioses y Diosas

Alcmena

mortal legendario griego

Madre mortal de Heracles a través de las argucias de Zeus

También conocida como Alcmene.

Alcmena fue una princesa de Tebas, esposa de Amphitryon, y la madre mortal de Heracles, el más grande de los héroes griegos. Su vida estuvo marcada por el ardor de Zeus, quien, como tantas veces, no pudo resistir la tentación de poseer a una mujer hermosa. Para seducirla sin que lo detectara, el rey de los dioses asumió la forma exacta de Amphitryon, imitando cada detalle de su apariencia, su voz y hasta sus maneras.

Alcmena, engañada completamente, acogió en su lecho a quien creía era su marido. Zeus pasó una noche entera con ella, y en su ardor hizo que aquella noche durara el tiempo de tres, tanto era su deleite. Cuando el verdadero Amphitryon regresó de la guerra pocas horas después, anhelante de abrazos conyugales, Alcmena se extrañó de su prisa y su entusiasmo redoblado. Fue el profeta Tiresias quien, al conocer la noticia, explicó la verdad: que uno de sus amantes era un dios.

De aquella unión divina nació Heracles, junto con Iphicles, hijo del Amphitryon mortal. Alcmena tuvo que soportar los celos implacables de Hera, quien vio en el bastardo de Zeus una afrenta personal. Hera intentó sabotear su destino, enviando dos serpientes a su cuna, pero el pequeño Heracles las estrangulación con sus manos de infante. Alcmena conocería así los sufrimientos de ser madre de un semidios: culpa, orgullo, miedo constante por su seguridad.

La tradición cuenta que Alcmena vivió una larga vida, quizá incluso alcanzando la inmortalidad o algo parecido. Cuando Heracles completó sus Doce Trabajos, la gloria que le acompañaba también iluminó el nombre de su madre. Alcmena representa a esas mujeres mortales sobre cuyas espaldas cae el capricho de los dioses, mujeres que tienen que criar a los hijos de dioses sin poder jamás explicar quiénes son realmente.

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