Un actor secundario en un drama de la Ilíada
Electra fue hija de Agamenón, el poderoso rey de Argos y comandante supremo de la expedición griega contra Troya, y de Clitemnestra, su reina. Es hermana de Orestes, una conexión que la entrelaza con uno de los dramas más escabrosos de la mitología griega: el asesinato del padre a manos de la madre y la subsecuente venganza del hijo. Aunque aparece en los relatos antiguos, su papel es secundario, apenas esbozado, una figura que existe en el perímetro de una tragedia familiar de proporciones enormes.
El drama de la casa de Atreo, al cual pertenece Electra, es una cascada de venganzas y muertes que se remonta generaciones atrás. Su padre Agamenón sacrificó a su hermana Ifigenia para calmar los vientos en favor de la flota griega. Su madre Clitemnestra, nunca le perdonó este acto abominable. Cuando Agamenón regresó de la guerra de Troya después de diez años de ausencia, Clitemnestra y su amante lo asesinaron. La sed de venganza hizo que Orestes matara a su propia madre. Electra, atrapada en medio de estos eventos cataclysmicos, es testigo de una serie de tragedias que ningún mortal debería presenciar.
Electra representa al personaje secundario cuyas circunstancias genealógicas la condenan a sufrir sin poder actuar con autonomía. Los dioses griegos apenas reparaban en ella; no era ni heroína suficientemente destacada para merecer intervención divina directa, ni lo bastante insignificante para permanecer indiferente. Su figura evoca la idea griega de que algunos mortales son simplemente atrapados en remolinos de destino ajeno a su control.