Deidad soporífera encargada del sueño
También conocido como Hypnus.
Hipnos era el dios griego del sueño, una deidad menor pero de importancia fundamental en la vida de mortales y dioses por igual. Se le imaginaba como una figura etérea que volaba silenciosamente durante la noche, trayendo el sueño a los que lo necesitaban. Su dominio era el descanso nocturno, ese estado en el que la conciencia se desvanecía y la mente se retiraba del mundo. Portaba frecuentemente una pequeña ánfora de la que vertía ungüento soporífero sobre los ojos de los que dormían, o un cuerno del cual emanaba un vapor adormecedor que facilitaba el sueño.
Hipnos era hermano de Tánatos, dios de la muerte, y juntos trabajaban para Hades en la administración del inframundo. Aunque sus funciones eran similares en algunos aspectos, eran fundamentalmente diferentes: Hipnos era reversible y pasajero, mientras que Tánatos era permanente. El sueño permitía a los vivos rejuvenecerse y prepararse para un nuevo día, en tanto que la muerte era un umbral del que no se retornaba. Hipnos frecuentemente llevaba a los muertos al sueño final, facilitando la transición de la vida a la muerte.
Hipnos tuvo varios hijos, siendo Morfeo el más célebre entre ellos. Morfeo presidiría específicamente sobre los sueños, modelando las visiones que los durmientes experimentaban, mientras que su padre se limitaba a inducir el estado de sueño mismo. Otros hijos de Hipnos incluían a Fóbetor, quien presidía las pesadillas, y Fantaso, quien creaba ilusiones de fantasía en los sueños.
Aunque no contaba con templos importantes ni un culto organizado, Hipnos era ampliamente reconocido y reverenciado. Los griegos comprendían que el sueño era un regalo divino esencial para la sobrevivencia y el bienestar. Se le invocaba especialmente en tiempos de ansiedad, cuando el insomnio amenazaba, o cuando se deseaba un sueño reparador que trajera consigo sueños propicios y reveladores.