Dios de las aguas dulces y los océanos celestiales de la sabiduría
También conocido como Absu, Abzu.
Apsu, cuyo nombre significa « abismo» o « aguas profundas», es una deidad acuática primordial que encarna las aguas dulces subterráneas, en contraste con Tiamat, quien representa las aguas saladas del caos marino. En el relato babilónico del Enuma Elish, Apsu aparece como la primera entidad masculina, un ser de naturaleza neutral que proporcionaba fecundidad y humedad a toda creación. Su función cosmológica original era rodear la tierra y llenarla de generosidad primigenia.
Apsu se unió a Tiamat en un matrimonio primordial que produjo la primera generación de dioses. De su unión surgieron Anu, Ea y otras deidades menores. Sin embargo, los dioses emergentes resultaron ser seres ruidosos y perturbadores, poco dispuestos a respetar a sus progenitores. Apsu, irritado por el desorden causado por su progenie, decidió declararles la guerra, pero fue interceptado por Ea, quien lo atacó sorpresivamente. El dios creador del agua fue derrotado y su cuerpo convertido en una tumba acuática de la que eventualmente nacería Marduk.
La muerte de Apsu cambió fundamentalmente la naturaleza del cosmos. Su cadáver se convirtió en parte de la estructura del universo, sus aguas dispersadas formando un componente esencial de la creación. Aunque desapareció como entidad activa, su esencia pervivió como el sustrato líquido de toda existencia.
Apsu representa una característica notable de la mitología mesopotámica: las divinidades pueden transformarse, pueden ser fragmentadas, pueden cambiar de forma sin dejar de existir. La muerte de Apsu no fue un final absoluto, sino una transformación necesaria en la evolución del cosmos.