LOKI
Laufey es una giganta de Jotunheim, el reino de los titanes, cuya importancia en la mitología nórdica descansa completamente en su descendencia. Aunque ella misma no es protagonista de ningún relato épico, es la madre de Loki, el dios embaucador que ocuparía un lugar central en los mitos nórdicos. Su nombre, que significa « isla de hojas », sugiere una cierta delicadeza en contraste con la rusticidad típica de los gigantes, o quizá evoque la naturaleza silvestre del mundo donde habita.
La genealogía de Loki es compleja y, según algunas versiones, oscura. Laufey es identificada como su madre en la mayoría de los textos mitológicos conservados, aunque la identidad de su padre varía según las fuentes. En algunos relatos es Farbauti, otro gigante, lo que situaría a Loki como fruto de una unión de titanes. En otros textos aparece una conexión con Odin o con fuerzas aún más primordiales. Esta ambigüedad sobre los orígenes de Loki es quizá deliberada en la mitología nórdica, ya que el trickster nórdico siempre ha sido una figura liminal, nunca del todo de un lado o del otro.
Laufey aparece marginalmente en los poemas que narran las aventuras de su hijo. Cuando Loki es castigado eternamente tras causar la muerte de Balder, es recluido bajo tierra con una serpiente venenosa goteando su veneno sobre su cara. En estos momentos de oscuridad, la memoria de Laufey no aparece específicamente, pero la maternidad de Loki es invocada como parte de su identidad perpetua.
La figura de Laufey representa, en cierto sentido, la marginalidad de la que surge lo transformador y lo prohibido. Como madre de Loki, Laufey es responsable de traer al mundo la fuerza más impredecible de la mitología nórdica, el ser que causa tanto ayuda como daño a los dioses. Su papel es pasivo pero fundamental, recordándonos que en la cosmología nórdica, incluso los seres menores tienen un peso en la trama de los tiempos.