Gigantesca congelada y desafortunada víctima de Odín
También conocida como Rindr.
Rind es una diosa nórdica del invierno y las heladas, cuyo nombre probablemente significa « corteza de hielo » o « escarcha ». Es conocida principalmente por su rol involuntario en la concepción de Vali, un dios que fue engendrado con un propósito específico: vengar la muerte de Balder. Rind representa, en cierta medida, a una víctima del poder divino arbitrario, una diosa cuya voluntad fue negada en favor del plan de los dioses superiores. Su historia es oscura y compleja, reflejando los aspectos menos luminosos de la mitología nórdica.
Cuando Balder, el dios más bello y amado, fue asesinado por Loki, Odín buscó una forma de asegurar venganza. Consultó a una vidente quien le reveló que solo un nuevo dios, nacido de la unión de Odín y Rind, posería el poder de vengar la muerte de Balder. Con este conocimiento, Odín se dedicó a perseguir a Rind, quien repetidamente rechazaba sus avances. Su rechazo fue absoluto y consistente, pero la voluntad de Odín prevalecería. Mediante engaños y transformaciones, el Padre de los Dioses logró finalmente forzar una unión con Rind, superando su resistencia mediante el ardid y la magia.
De esta unión nació Vali, un dios guerrero cuya única misión era la venganza. Prácticamente en el momento de su nacimiento, Vali fue impulsado por su naturaleza divina a perseguir y matar a Hoder, el dios ciego cuya flecha había sido utilizada por Loki para matar a Balder. Así, Rind se convirtió en madre de un dios vengador, sin haber consentido ni a la concepción ni a la naturaleza agresiva de su hijo. Su rol en la mitología es pasivo pero profundo: fue instrumentalizada para lograr el propósito de los dioses mayores.
Rind permanece como una figura que representa el invierno nórdico, las heladas que cubren la tierra, el frío que preserva pero también que mata. A pesar de su importancia en el linaje divino, apenas aparece en las narrativas mitológicas como sujeto activo de sus propias decisiones. Su existencia fue principalmente notable por lo que fue hecha, no por lo que eligió hacer. En el orden cósmico nórdico, incluso los dioses podían ser víctimas de la voluntad de poderes superiores, recordando que en aquel universo antiguo, la libertad era un lujo raro incluso para los seres inmortales.