La Valkiria
También conocida como Rota, Ruta.
Róta es una de las valquirias de la mitología nórdica, una doncella de Odín que participa en la eterna tarea de supervisar los campos de batalla y seleccionar a los guerreros caídos dignos de Valhalla. Su nombre probablemente significa « la que gira » o « la rueda », un epíteto que sugiere movimiento constante, el cambio perpetuo del destino que ella ayuda a administrar. Como valquiria, Róta es más que una simple mensajera: es un agente del destino cosmético, alguien que toma decisiones que afectan el curso eterno de las almas.
Los textos mitológicos nórdicos que mencionan a Róta son breves y fragmentarios, típico de muchas valquirias menores cuyas historias personales no fueron registradas extensamente. Sin embargo, su nombre aparece en las listas de aquellas doncellas guerreras que sirven a Odín, colocándola dentro de un grupo específico de seres divinos femeninos de gran poder. Róta, como sus hermanas valquirias, tiene autoridad que ni siquiera los dioses pueden cuestionar cuando se trata de decidir quién vivirá eternamente en Valhalla y quién será olvidado en la muerte ordinaria.
La función de Róta es participar en la búsqueda y selección de guerreros muertos en batalla. Cuando un combate se desata y los hombres caen, las valquirias descienden de Asgard para examinar los muertos y elegir a los más dignos. Róta volaba sobre los campos de batalla, sus ojos penetrantes identificando a aquellos cuya muerte fue gloriosa, cuya conducta en combate fue honorable. Para un guerrero nórdico, la presencia de Róta en su última batalla era tanto un honor como una confirmación de que su vida había significado algo en el orden cosmético mayor.
Aunque Róta no protagoniza ningún relato épico conocido, su significado radica en su función permanente. Ella es una de las fuerzas invisibles que mantiene la estructura de la mitología nórdica, parte del sistema que garantiza que la muerte en batalla tiene recompensa, que la gloria guerrera es reconocida y recompensada por los dioses. Róta representa así la promesa de inmortalidad que los nórdicos ofrecían a sus guerreros más valientes, la seguridad de que aunque el cuerpo perece, la memoria y el espíritu continúan bajo la protección de una valquiria como ella.