Mujeres vampiro con patas de buitre que vienen a chupar la sangre de los niños
También conocida como Striges.
Estrige, cuyo plural era Striges, era un demonio de la mitología romana, una criatura femenina vampírica que merodea ba la noche buscando a sus víctimas. Según la creencia romana, las Striges eran mujeres transformadas o espíritus que adoptaban formas bestiales: tenían cabezas y torsos de mujer, pero cuerpos inferiores de pájaro con patas de buitre. Volaban silenciosamente a través de la noche, y su intención era completamente malvada: buscaban a niños pequeños duermes en sus casas para alimentarse de su sangre o, alternativamente, para sustituirlos por sus propias criaturas vampíricas.
El terror que Estrige y sus hermanas Striges inspiraban entre los romanos era visceral y real. En una época en que muchos niños morían por causas desconocidas —infecciones, enfermedades sin cura—, la presencia de Striges proporcionaba una explicación: estos seres malignos podían ser los responsables de muertes misteriosas de niños. El pánico que las Striges generaba era particularmente intenso entre madres y padres que temían por la seguridad de sus hijos durante la noche. Se creía que Striges podían identificarse por sus ojos brillantes o un brillo particular, y que podían ser prevenidas mediante el uso de símbolos protectores, amuletos o rituales mágicos.
La conexión entre Estrige y Cardea, la diosa de las puertas, refleja directamente cómo los romanos entendían la defensa contra estos seres. Cardea fue convertida en diosa específicamente para proteger las casas contra las Striges, usando su poder sobre las bisagras y los umbrales para mantener estas criaturas fuera de los hogares donde dormían los niños. Una puerta bien cerrada, bendecida por Cardea, era una barrera contra las Striges. El chirría de una bisagra era interpretado como señal de que una Estrige estaba tratando de entrar, de que Cardea estaba luchando para mantener el demonio fuera de la casa.