Un Dios de la escarda y la azada
Saritor es un dios romano de la agricultura particularmente especializado en la protección del proceso de escarda (el trabajo de remover malas hierbas de los campos de cultivo usando azadas y herramientas similares). Su nombre, que probablemente derive de « sarire » (escardar o cavar), refleja su función específica en el panteón agrario romano. Aunque es una deidad mucho menos conocida que Saturno (el dios general de la agricultura) o Consus (el dios de las cosechas almacenadas), Saritor ocupaba un lugar importante en la vida religiosa de los agricultores romanos que deprendían de trabajos específicos para asegurar buenas cosechas.
La escarda era una labor esencial pero ardua en la agricultura antigua. La remoción manual de malas hierbas que competían con los cultivos por agua, nutrientes y luz solar era crítica para el éxito de la cosecha. Los agricultores romanos invocaban a Saritor buscando su protección y bendición durante estas labores agrícolas intensas. Su culto era específicamente rural, practicado entre los agricultores que trabajaban sus campos con sus propias manos. A diferencia de los dioses más grandes del panteón, Saritor no tenía templos públicos prominentes en las ciudades, sino que era honrado mediante pequeños santuarios rurales y ofrendas privadas de los agricultores.
Saritor ejemplifica un aspecto importante de la religión romana que frecuentemente pasa desapercibido en los relatos históricos: la especialización extrema de las deidades. Los romanos tenían dioses para cada aspecto imaginable del trabajo humano, desde la escarda hasta la trilla, desde la siembra hasta la cosecha. Esta especialización reflejaba una comprensión de que la relación entre los humanos y lo divino era intricada, detallada y omnipresente. Cada trabajo, incluso el más humilde, podía ser consagrado mediante la invocación de la deidad apropiada.