Diosa Madre de la Tierra
También conocida como Ale, Alla, Ane.
Ala es una de las diosas más veneradas en la cosmología Igbo, una deidad fundamental que encarna la dualidad de la existencia humana: es simultáneamente la señora de la vida, la fertilidad y la germinación, y también la guardiana de la muerte, el fin inevitable y el regreso a la tierra. Su dominio abarca desde el primer aliento de un recién nacido hasta el último suspiro de un anciano, haciendo de ella una divinidad omnipresente en el ciclo completo de la experiencia humana.
El origen de Ala es tan solar como su naturaleza es terrenal. Fue engendrada por Chuku, el dios del sol igbo, quien la fecundó con su radiante poder generativo. Pero cuando Ala conoció a su padre, se sintió irresistiblemente atraída por su esencia solar y luminosa, y decidió abandonar su rol como mera hija para convertirse en su esposa. Esta unión entre el cielo solar y la tierra femenina representa el equilibrio cósmico que permite la existencia de toda vida.
Como diosa de la fertilidad, Ala presidía los embarazos, el parto y la lactancia, siendo invocada por las mujeres que buscaban la bendición de la maternidad. Pero su función no terminaba en la vida: Ala también era la receptora final de todos los muertos, quien acogía a los humanos en el seno de la tierra y los llevaba de regreso al origen primordial. Esta bipolaridad hace de Ala una figura profundamente importante en la religiosidad igbo, pues no existía rito importante en la vida humana que no requiriese su intervención.