Dios de las herramientas, los talleres y los herreros
Gu es el dios de la herrería, las herramientas y la artesanía en la religión fon de Benín, siendo además hijo del dios creador supremo Mawu-Lisa. Su rol en la cosmología fon ilustra un viaje divino que comienza en la humildad y asciende hacia la importancia estratégica. Originalmente fue enviado a la Tierra como un simple obrero, dotado de una pala y una misión modesta: reparar las imperfecciones de la creación.
En sus primeros tiempos, Gu trabajó incansablemente rellenando cráteres que desagraciaban el paisaje, drenando océanos que se desbordaban, ajustando la topografía en general. Los humanos, agradecidos por estas mejoras constantes en su entorno, pronto comenzaron a veneración al trabajador divino. Reconocieron que detrás de toda herramienta útil, toda obra construida y toda transformación del mundo bruto había una inteligencia y un poder superiores.
Esta veneración popular resultó en el ascenso de Gu a la categoría de dios pleno. De su condición como operario pasó a ser reconocido como el Dios de la Herrería, las Armas y la Guerra. Su pala se convirtió en símbolo de creación y transformación, y su poder se extendió sobre todos los que trabajan metal, todos los que forjan armas, todos los que construyen herramientas que dan forma a la civilización.
Gu representa una verdad profunda en la mitología fon: que la labor dedicada, incluso comenzando desde la más baja posición, puede elevarse hacia la grandeza. Su ejemplo enseña que no existe trabajo inferior si se realiza con propósito y competencia, y que los dioses honran a quienes honran el trabajo.