Diosa del parto
También conocida como Eileithyia.
Ilitía era la diosa griega del parto y del alumbramiento, hija de Zeus y Hera. Su papel era asistir a las mujeres durante el trance del parto, presidiéndolo como intermediaria divina entre el mundo de los vivos y el nuevo ser que estaba a punto de nacer. Frecuentemente se la representaba llevando una antorcha encendida, símbolo profundo de múltiples significados: la antorcha representaba el dolor intenso del parto, pero también la luz que iluminaba el nacimiento de nueva vida, la transición desde la oscuridad del vientre materno hacia la luz del mundo exterior.
Su culto era especialmente importante en las comunidades griegas, donde el parto representaba uno de los peligros más significativos para la vida de las mujeres. Las mujeres embarazadas rezaban fervientemente a Ilitía, buscando su protección y la bendición de un parto seguro y rápido. Las comadronas invocaban su nombre durante las labores de parto, esperando obtener su favor divino. Se le ofrecían sacrificios de gratitud tras un parto exitoso, reconociendo su intervención en el resultado positivo.
Un episodio notable en la mitología involucra a Ilitía como instrumento de la ira de Hera. Cuando Heracles estaba a punto de nacer, Hera, celosa de los amoríos extramaritales de Zeus, envió a Ilitía para retrasar deliberadamente el parto de Alcmena, la madre mortal de Heracles. Ilitía obedeció, prolongando artificialmente el trabajo de parto y causando sufrimiento extremo. Solo cuando una sirvienta logró engañar a Ilitía fue que la diosa permitió que Heracles naciera finalmente. Este episodio ilustra cómo incluso las deidades menores estaban sujetas a los mandatos de los dioses mayores, participando a veces en sus conflictos divinos.
A pesar de este incidente negativo, Ilitía fue principalmente venerada como una ayudante benéfica del parto. Su dominio abarcaba el proceso completo del alumbramiento: la preparación, el dolor, la culminación y la llegada segura del recién nacido. Era una diosa de transición, facilitando el paso de la madre e hijo a través del umbral más peligroso de sus vidas.