Rey de Creta, y más tarde espíritu de la Justicia del Inframundo
Minos fue el rey de Creta en los tiempos mitológicos, hijo de Zeus y de la mortal Europa. Su reinado fue largo y próspero, aunque su fama principal se debe menos a su gobierno justo que a los sucesos dramáticos de su corte, particularmente a su esposa Pasífae y el monstruo resultante de su unión con un toro. Su hija Ariadna sería la que facilitaría la muerte de ese mismo monstruo, el Minotauro.
Minos no era un dios en su época de vida, sino un mortal glorificado por su linaje divino y sus conexiones políticas. Gobernó con mano de hierro y aunque la mitología no nos ofrece muchos detalles sobre sus políticas reales, su figura se convirtió en un símbolo de autoridad y justicia. Cuando murió, los dioses decidieron recompensarlo por su reinado terrestre con un destino extraordinario.
Después de su muerte, Minos recibió una segunda oportunidad más distinguida que la mayoría de los mortales. Fue colocado en el Inframundo junto con sus hermanos Eaco y Radamantis para actuar como juez de las almas de los muertos. Juntos, los tres juzgan los casos más complicados donde otras divinidades menores del Tártaro no pueden llegar a una decisión. Es el voto de calidad de Minos el que decide a menudo el destino final de los condenados.
Su transformación de rey mortal a juez eterno lo convierte en una figura única en la mitología griega: alguien que alcanzó una gloria inmortal no por el nacimiento sino por el mérito, aunque ese mérito fuera principalmente haber reinado en una isla donde ocurrieron todas las historias interesantes.