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Dioses y Diosas

Pallas (2)

Diosa griega desconocida

Una tragedia demasiado terrible para discutirla

Esta Palas fue una amiga cercana de Atenea, posiblemente la más cercana que la diosa de la guerra jamás tuvo. Eran compañeras inseparables, hermanas de sangre espiritual si no de nacimiento, dedicadas una a la otra de una manera que las fuentes antiguas sugieren fue profundamente personal. Pero la mitología griega rara vez permite que tales amistades persistan sin consecuencias trágicas.

El accidente que mató a Palas no fue culpa de Atenea en el sentido literal. Ambas estaban jugando juntas, probablemente participando en algún tipo de competición atlética, cuando algo salió terriblemente mal. Palas murió, quizá instantáneamente, quizá lentamente, las fuentes no son claras. Lo que es claro es que Atenea no pudo salvar a su amiga, no pudo impedir la muerte mediante su poder divino, no pudo hacer retroceder el destino.

El duelo de Atenea fue absoluto. Según algunas versiones, construyó el Paladio, una estatua sagrada, como monumento a su amiga fallecida, algo así como una lápida divina. Según otras, adoptó el nombre de « Palas-Atenea » en honor a su memoria, llevando el nombre de su amiga junto al suyo en perpetuo reconocimiento de su conexión. Esto cambió efectivamente cómo era conocida en algunos contextos: de simplemente « Atenea » a « Atenea de Palas ».

La historia de Palas representa el lado más vulnerable de Atenea, la diosa que a pesar de su poder guerrero, su sabiduría, su posición en el Olimpo, no pudo proteger a alguien a quien amaba. Es un recordatorio de que incluso los dioses tienen límites, que el poder no es universal, que la muerte y la pérdida son potencias que ni siquiera la divinidad puede siempre controlar.

Otra ficha al azar