Un hijo de Evandro y mejor amigo de Eneas
Pallas es un personaje de la mitología legendaria romana, conocido principalmente por ser el hijo del rey Evandro, quien según la tradición fue el rey de Arcadia Latina (Palantea), una asentamiento en el Lacio anterior a la fundación de Roma. Pallas es recordado sobre todo por su papel en la épica legendaria del viaje de Eneas tras la caída de Troya. Cuando Eneas llegó a las costas del Lacio buscando un nuevo hogar para los troyanos supervivientes, Pallas se convirtió en su aliado cercano y en su mejor amigo, apoyándolo en sus primeros esfuerzos por establecerse en Italia y en su posterior conflicto con Turno, el rey de los rútulos que se oponía a la presencia de Eneas.
La amistad entre Pallas y Eneas es un tema central en las leyendas latinas primitivas, reflejando la idea romana de que los troyanos y los pueblos itálicos antiguos se habían unido mediante lazos de sangre y lealtad. Aunque las fuentes varían en los detalles de su relación, Pallas es generalmente presentado como un joven guerrero valiente, criado en la corte de su padre Evandro. Su participación en las luchas que llevaron al establecimiento de los troyanos en Italia lo convierte en una figura de importancia en los mitos fundacionales de Roma, aunque es claramente una figura legendaria más que una figura histórica genuina.
Pallas representa la conexión mítica que los romanos establecían entre sus propios orígenes itálicos y la tradición troyana del Mediterráneo. Al presentar a Pallas como aliado y amigo de Eneas, los mitos fundacionales romanos sugieren que Roma no fue simplemente una imposición de extranjeros troyanos, sino el resultado de una síntesis de pueblos diferentes que compartían valores de honor, lealtad y coraje. La figura de Pallas, aunque poco documentada en comparación con Eneas, sirve como recordatorio de que los romanos imaginaban su pasado como una compleja tejemaneje de amistades políticas y militares entre diferentes pueblos de la antigüedad.