Famoso y poderoso Dios Inca del Sol
También conocido como Apu-Punchau, Punchau.
Inti fue el dios sol supremo de la religión inca, padre de Manco Capac y el más importante de todas las deidades después de Viracocha el creador. Su nombre era tan sagrado que solo se pronunciaba en contexto ritual, y los labios que lo decían debían hacerlo en susurro reverente, casi en silencio, como si invocar el nombre completo del dios fuera invocar al sol mismo. Se lo representaba como un disco dorado de radiante belleza, con un rostro humano en el centro, frecuentemente armado con rayos de poder—dardos divinos que podía lanzar contra sus enemigos.
Inti recorría el cielo cada día en su viaje solar, trazando un arco desde el este donde nacía hasta el oeste donde se sumergía. Los incas creían que durante la noche, Inti navegaba por aguas subterráneas oscuras, las aguas cósmicas que separaban el mundo de abajo del de arriba. En estas aguas frías y profundas, el sol se renovaba, se lavaba de la fatiga del día, y emergía cada mañana refrescado, listo para su nuevo viaje por el cielo. Esta cosmología transformaba la noche no en ausencia sino en proceso: la noche era el viaje de Inti hacia su restauración.
Los emperadores incas se consideraban a sí mismos hijos de Inti, manifestaciones terrestres del poder solar. Esta divinidad del Inca legitimaba su autoridad absoluta: gobernar era ejercer el poder de Inti en la tierra. El culto a Inti fue central en la religión estatal inca, con templos magníficos dedicados a su gloria y ofrendas cotidianas para mantener su favor y asegurar que el sol siguiera saliendo cada mañana.