Dios esquimal de los icebergs
También conocido como Nootîttok, Nutittuq.
Nootaikok es un espíritu o deidad menor de la mitología inuit, el ser sobrenatural que habita en los icebergs, aquellas enormes montañas de hielo que flotan en los océanos árticos. Es grande, majestuoso, imponente en su presencia, aunque menos documentado en las fuentes que otras deidades inuit como Sedna o Nanook. Nootaikok representa la magia que reside específicamente en esos fragmentos gigantes de hielo que se desprendían de los glaciares para navegar por las aguas.
Los inuit observaban que los icebergs eran lugares extraños y peligrosos: islas flotantes que podían aparecer o desaparecer, que se movían según las corrientes de manera impredecible, que se revelaban de repente en el agua como amenazas silenciosas para los navegantes. Era natural atribuir a esta cualidad peligrosa y mágica la presencia de un espíritu gobernante. Nootaikok era ese espíritu, un ser fundamental del iceberg mismo.
Se creía que invocar el nombre de Nootaikok podía atraer focas hacia los navegantes, lo que era una bendición extraordinaria para los cazadores. Un encuentro favorable con Nootaikok significaba abundancia de alimento. Sin embargo, no es claro en las fuentes si Nootaikok actuaba como un aliado generoso o si los cazadores debían realizar sacrificios o rituales específicos para ganarse su favor. Lo que está claro es que era una presencia reconocida y temida en las aguas árticas.
Nootaikok encarna también la dualidad característica de muchas deidades inuit: es hermoso pero peligroso, generoso pero impredecible. Los icebergs mismos tienen esa naturaleza dual: son maravillas de la naturaleza que proporcionan pisos firmes en medio del océano, pero también pueden desmoronarse, crear olas devastadoras o servir de trampa para los navegantes descuidados. Nootaikok es la manifestación espiritual de esa dualidad.