El sagrado superpoder de gobernar el universo
Me es un concepto sumerio frecuentemente personificado como entidad divina, aunque su naturaleza es notablemente abstracta. Se pronuncia « mai» según los antiguos escribas, aunque la pronunciación exacta se ha perdido en la noche de los tiempos. Me representa los decretos fundamentales, las leyes cósmicas inmutables que gobiernan el funcionamiento del universo. Es simultáneamente un concepto y una persona, una fuerza y una divinidad.
El Me abarca toda la información necesaria para que la civilización prospere: las artes, los oficios, el gobierno, la religión, la guerra, la paz, la agricultura, la medicina. Quien controla el Me controla efectivamente todos los aspectos de la sociedad humana. Es comparable a conceptos posteriores de « logos» o « orden cósmico», pero más concreto en sus manifestaciones.
En la mitología sumeria, el Me se personificaba frecuentemente como posesiones o atributos de los dioses, objetos sagrados que conferían poder a sus poseedores. La Tabla de los Destinos, aunque sea objeto separado, funciona de manera análoga al Me en sus efectos. Quien posea el Me controla esencialmente el funcionamiento del universo.
Me no es un dios con narrativas personales elaboradas, sino un concepto encarnado. Su existencia y su naturaleza son afirmadas pero nunca completamente explicadas en los textos conservados. Es posible que toda la mitología sumeria sea una elaboración de las implicaciones del Me, un intento de explicar cómo funcionan las leyes fundamentales cuando son personificadas en la forma de seres divinos.