Manzana dorada Diosa de la primavera y la eterna juventud
También conocida como Iduna, Idunn.
Idun es la diosa nórdica de la juventud y la eterna primavera, la guardiana de las Manzanas de Oro de la Inmortalidad. Ella es esposa del dios Bragi, el poeta, y su rol en el panteón es absolutamente central: sin ella, los dioses envejecerían y morirían como cualquier otra criatura. Es ella quien mantiene a los Aesir eternamente jóvenes, cuya función es nada menos que asegurar la continuidad infinita del orden divino.
Idun lleva constantemente una cesta que contiene las Manzanas de Oro de la Inmortalidad. Estas no son frutas ordinarias sino objetos de poder puro: un simple mordisco es suficiente para restaurar la juventud, para revitalizar a un dios que se siente fatigado o envejecido por las batallas y el sufrimiento. Los dioses dependen de estas manzanas de una manera que raya en la adicción, buscando constantemente el rejuvenecimiento que ella ofrece.
El mayor peligro que Idun enfrenta es el secuestro. Thiassi, un gigante de las tormentas, deseaba poseer las manzanas para sí. En una ocasión, logró capturar a Idun y llevarla a su fortaleza en los confines del mundo. Lo que siguió fue una catástrofe lenta pero inevitable: sin acceso a las manzanas, los dioses comenzaron a envejecer. Su pelo se tornó gris, su piel se marchitó, su poder disminuyó. El Asgard mismo comenzó a mostrar signos de declive, como si el envejecimiento de los dioses se reflejara en el ambiente que los rodeaba.
El rescate de Idun es épico: Loki, que tiene su propia agenda, se transformó en halcón y voló hacia la fortaleza de Thiassi. Usando un truco, sacó a Idun de su cautiverio y voló de regreso a Asgard con los dioses persiguiendo a Thiassi en forma de águila. Apenas lograron escapar, y el gigante cayó en las llamas de una hoguera preparada para ello. Con el regreso de Idun, los dioses recuperaron su juventud, el mundo fue restaurado, y el equilibrio cósmico fue reestablecido. Idun es, en cierto sentido, la guardiana de la inmortalidad misma.