Estilo propio
El era el dios supremo y creador en la mitología cananea, una deidad de enorme importancia que presidía el universo desde su trono cósmico. Se lo representaba como un anciano majestuoso coronado con cuernos de toro, símbolo de poder y fertilidad en Oriente Medio. Según algunos relatos, El residía entre dos ríos, en un lugar considerado por algunos antiguos como el posible equivalente del Jardín del Edén, aunque esta identificación es especulativa.
El nombre de El presenta complicaciones peculiares en el análisis mitológico. Durante la antigüedad, « El » era esencialmente la palabra genérica para « dios » en múltiples lenguas semíticas: árabe, hebreo, ugarítico, fenicio y otros. Esto significa que cuando un texto antiguo menciona a « El » haciendo algo, el significado específico frecuentemente permanece ambiguo: podría referirse a la deidad suprema de nombre propio, o simplemente a « un dios » de manera genérica.
Las tablillas de Ugarit, descubiertas en 1929, proporcionan algunas de nuestras mejores fuentes sobre El, aunque estas inscripciones son fragmentarias y muchas están incompletas. Los estudiosos hebreos han sugerido hipótesis sobre cómo El podría haber estado originariamente asociado con un grupo de deidades llamadas Elohim, que posiblemente fueron fusionadas con el tiempo en una única identidad divina, dando lugar a la palabra Eloah (« dios » en singular). Si tales teorías son ciertas, la evolución del concepto monoteísta en el Antiguo Testamento podría tener sus raíces en este proceso de sincretismo divino.
El permanece como una figura profundamente enigmática: una deidad cuya influencia fue tan completa que su identidad se disolvió en el lenguaje mismo de las religiones que lo adoraban.