Gemelos de Zeus a través de la princesa Antíope
Amphion fue uno de los dos gemelos de Antíope, quien fue víctima de la lujuria de Zeus. Su hermano gemelo era Zethus, y entre los dos comparten el mérito de haber fundado la ciudad de Tebas. A diferencia de Zethus, que era un guerrero y hombre de acción, Amphion fue un músico extraordinario. El dios Hermes le enseñó a tocar la lira con una maestría sobrenatural, dándole una capacidad que transcendía lo meramente artístico: su música poseía un poder mágico capaz de mover piedras y alterar el mundo físico.
Cuando decidieron construir la ciudad de Tebas, la división del trabajo fue clara: Zethus acarreaba bloques enormes de piedra y diseñaba la estructura de las murallas con ayuda de Atenea; Amphion tocaba su lira desde lo alto de una colina. Conforme sus dedos pulsaban las cuerdas, las piedras se movían solas, se elevaban en el aire y se encajaban perfectamente en el lugar correcto, construyendo muros de una solidez inquebrantable. Era como si Amphion dirigiera una sinfonía de la creación.
Sin embargo, la gloria de Amphion fue efímera. Se casó con Níobe, princesa de beleza excepcional, y ambos tuvieron una familia numerosa de la que estaban profundamente orgullosos. Pero cometieron un error fatal: Níobe se jactó de que sus hijos eran superiores en belleza a los de la diosa Leto, madre de Apolo y Artemisa. Aquella insolencia atrajo la venganza divina. Apolo asesinó a todos los hijos varones de Amphion con sus flechas infalibles, mientras que Artemisa eliminó a todas las hijas. Solo quedó el dolor inmenso.
Ante la devastación, Amphion intentó destruir el santuario de Apolo en Delfos, pero Zeus no toleró aquella profanación. El rey de los dioses le retiró la inmortalidad que poseía y lo envió al Tártaro. Así terminó la historia de quien había construido una ciudad con música: en la oscuridad del inframundo, donde ninguna melodía podría jamás sonar nuevamente.