Diosa de la casa
Caca era una diosa romana menor dedicada a la protección del hogar doméstico. Su nombre, aunque presenta dificultades inmediatas para los hablantes modernos, era completamente ordinario en latín, derivando de una raíz que se relacionaba con «cocere» (cocinar) u otros términos vinculados al fuego del hogar. En el contexto religioso romano, Caca formaba parte de un conjunto de divinidades domésticas que velaban por el bienestar y la prosperidad de la casa romana.
Caca estaba emparentada con Caco, un demonio o semidios de la mitología romana que, según la leyenda, fue un bandido que robaba ganado. En los doce trabajos de Hércules, el héroe debía enfrentarse a Caco, quien había sustraído parte del ganado de Gerión de su rebaño. Según la historia, Caca, actuando como hermana de Caco, fue quien reveló la ubicación de su hermano a Hércules, facilitando así que el héroe pudiera localizarlo y derrotarlo. Este acto de Caca —traicionar al hermano en favor de Hércules— es lo que aparentemente la elevó a estatus más favorable en la mitología romana, transformándola de una figura dudosa a una diosa de cierta importancia doméstica.
Aunque los detalles del culto específico a Caca son escasos en las fuentes clásicas que han llegado hasta nosotros, se sabe que fue venerada como una diosa protectora del hogar, posiblemente asociada con el fuego sagrado del hogar romano, similar en algunos aspectos a Vesta. El fuego del hogar era el corazón de la religión doméstica romana, y todas las diosas vinculadas con él ocupaban un lugar importante en la devoción privada de las familias. Caca, a pesar de sus orígenes dudosos en la mitología, llegó a ser considerada una protectora beneficiosa del espacio doméstico y de la familia romana.